Muros que hablan en la Casa del Corregidor
En la Casa del Corregidor de Cuenca las paredes hablan, a pesar del paso del tiempo y del grosor de los muros de un inmueble con una superficie construida de 3.000 metros cuadrados. Lo hacen a través de grafitis de presos y niños que se han ido superponiendo unos a otros, grilletes anclados en celdas rocosas que rezuman humedad y letrinas suspendidas sobre profundas simas. Tienen mucho que contar también…















